domingo, 29 de noviembre de 2009

La independencia de la República de Cuba: corrección a http://es.wikipedia.org/wiki/Cuba

Durante una consulta fortuita a http://es.wikipedia.org/wiki/Cuba con la cual esperaba confirmar de manera rápida algún dato que ni recuerdo a estas alturas (se trataba de algo trivial), me encontré con un error notable en la información del cuadro sinóptico: fijaba la independencia de Cuba en 1898, con la firma del Tratado de París entre España y los Estados Unidos de América.
Para el tiempo que buscaba ahorrar y lo irrelevante de la noticia que buscaba (de hecho, lo que fuera no lo encontré) me tomé muy a pecho semejante error.
Desde hacía mucho tiempo no me molestaba en hacer correcciones, bien anónimamente, bien bajo mi identidad en la enciclopedia, porque, hasta donde sé, en la wikipedia española los revisores las solían borrar.
Sin embargo, no me iba a permitir la indolencia esta vez.
Corregí el texto como sigue:


Independencia de los Estados Unidos de América: 20 de mayo de 1902, a las 12:00 horas, hora de Cuba, fecha en la que formalmente adquiere su independencia de los Estados Unidos de América. Empero, en virtud de la anticonstitucional Enmienda Platt impuesta por los Estados Unidos de América a los Constituyentes de 1901, condición sine qua non los Estados Unidos de América retendrían Cuba de manera indefinida, los Estados Unidos de América usurparon parte de la soberanía, al adjudicarse, entre otras cosas,
  1. la tutela política del Estado cubano,
  2. el poder intervenir militarmente, incluso, dentro de los asuntos internos de la nación,
  3. el poder de apropiarse en calidad de arriendo perpetuo de suelo nacional, y al imponer relaciones comerciales preferentes entre ambas naciones, que garantizaban el beneficio de la parte norteamericana.
La Isla de Pinos, hoy llamada Isla de la Juventud, fue extorsivamente retenida por los Estados Unidos de América, que intercambió la reintegración de la isla a la soberanía cubana con un tratado que buscó perpetuar los privilegios que impuso a través de la Enmienda Platt, luego que la Constitución de 1901 fuera sustituida. Los Estados Unidos de América justificaron formalmente este proceder por la asociación del territorio de la República de Cuba exclusivamente a la Isla de Cuba, desconociendo (o negando tácitamente) que el dominio y la soberanía distintos y ciertos de Cuba, desde la época colonial, se extendía sobre un complejo geográfico: el archipiélago cubano. Estados Unidos de América adquiere Cuba de España el 10 de diciembre de 1898, fecha en la que Cuba pasa a ser, como las restantes colonias españolas en América y en el Pacífico, Territorio de los Estados Unidos de América, en virtud del Tratado de París, de 1898, con la condición expresa de proveer lo necesario para la independencia de éstas; de Cuba, en particular. Desde este punto de vista, esta independencia a medias, en lo territorial y en lo político, fue una violación del Tratado de París, de 1898, que entre, otros defectos, desconoce a la República de Cuba en Armas y manifiesta el inicio de una nueva fase de expansión imperialista de los Estados Unidos de América.

Al revisar la página, he advertido, con un placer tan intenso cuanto molesto me había sentido por los arbitrajes anteriores, que el revisor actual ha mantenido mi intervención, tan sólo reacomodándola de una manera que me ha parecido muy, muy feliz.

Con menos fortuna corrió una corrección que hice a la página de José Martí, en la que alguien sostuvo que Martí fue nada menos que ¡Presidente de la República de Cuba en Armas! Lo siento, ¡lo siento tanto!, pero nunca tuvimos el honor...
Como ya habrá notado, lector, ese es el tipo de cosas que me parece insufrible. Me lancé a la carga:

José Julián Martí y Pérez

[Ocupación: Escritor, Filósofo, Poeta y Político.] Aunque saludado como Presidente de la República en Armas el 10 de mayo de 1895 y días siguientes (vid. el Diario de campaña del Apóstol), Martí, muerto en combate en Dos Ríos, Oriente, el 19 de mayo de 1895, NUNCA pudo ser electo tal: es sólo el Delegado del Partido Revolucionario Cubano, y, para entonces, nombrado General por Máximo Gómez. El marqués de Santa Lucía, Salvador Cisneros Betancourt, que ya había sido Presidente de la República en 1873-1875, tras el mandato del pater patriae Céspedes (1869-1873), ocupa de nuevo la Presidencia de la República de Cuba en Armas de 1895 a 1897.
&c.


Desde entonces, con la muerte de Martí, carecemos dicha...




Dos documentos para la historia del liberalismo mexicano del s. xix

De los sos oios | tan fuertemientre llorando,
tornava la cabeça | e estávalos catando;
vio puertas abiertas | e uços sin cañados,
[...]
burgeses e burgesas | por las finiestras son,
plorando de los oios, | tanto avién el dolor;
de las sus bocas | todos dizían una rrazón:
"¡Dios, qué buen vassallo, | si oviesse buen señor!"
Mio Çid, I, 1-20.
Ahora que voy de salida de algunos lugares, ahora que casi termino algunos de mis proyectos, a unos meses después de discutir con un amigo historiador lo que yo creo que fueron los verdaderos motores de la desamortización de los bienes corporativos durante la reforma liberal mexicana sin que él quedase convencido o satisfecho, ahora que se me abre un día de trabajo que no se cómo empezar y no me sale una línea de mi cabeza recargada de datos y busco un empleo que la descongestione, y habiendo podido sacar a la luz (literalmente y muy en contra  de la metáfora, salvo que alguien opine que en el interior de unas cajas hacinadas pudiera haberla) cosillas muy curiosas, como las que ni T. G. Powell (El liberalismo y el campesinado en el centro de México (1850 a 1876)) tuvo a su alcance al escribir (bueno, reconozco que aquí pudiera estar exagerando un poco), se me ocurrió preparar una bibliografía devota al estudio del liberalismo mexicano. Mas, como aquélla es parte del libro que escribo, aún siendo cosa fácil reunir la colección comentada, decidí hacerla a un lado: ultimamente me estoy cansando de compartir para que otros saquen provecho, y quede el servidor hambriento y mal parado.
Me limitaré a decir que estoy pronto a terminar un brevísimo estudio sobre el tema, y para quienes han estado al tanto y disputado sobre las fuentes, pues hay quien cree que invento libros que no existen, ni existieron, ni existirán, dejo el obsequio que sigue, cras se sonrojarán.


A instancias de Miguel Lerdo de Tejada, se expide la ley de desamortización, llamada Ley Lerdo, de 25 de junio de 1856. El siguiente paso fue la expedición de su reglamento, el 30 de julio de 1856, por Lerdo. El 9 de agosto de 1856, Lerdo emitió una circular a todos los gobiernos de los Estados y Territorios de la República en la que ordenó publicar en breve la lista completa de los inmuebles pertenecientes a las corporaciones para evitar ocultamientos e informar al público interesado. En la capital, en cumplimiento de dicha circular se produjo:

Noticia de las fincas pertenecientes a corporaciones civiles y eclesiásticas del Distrito de México. Establecimiento Tipográfico de Vicente G. Torres, Mexico, 1856.


 
 


La exposición de las operaciones realizadas se organizó en Memorias, una de la cuales es:

Memoria de las operaciones que han tenido lugar en la oficina especial de desamortización del Distrito, Desde el 7 de Enero en que se abrio, hasta el 5 de Diciembre de 1861, en que cesaron sus labores para continuarlas la Junta Superior de Hacienda creada en virtud de la ley de 17 de julio del mismo año. Imprenta de Nicolas Pizarro, a cargo de Ignacio Aparicio, Mexico, 1862.






 
 
 
 

jueves, 5 de noviembre de 2009

Peligro de distribución de LSD a los niños: aviso de la PGR en las escuelas

Esta es la copia de un volante distribuido por la PGR en las escuelas advirtiendo del peligro de distribución de LSD a los niños empleando engaño: las caricaturas son el señuelo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Errata en el billete de $ 100.00 MXN, conmemorativo de la Revolución Mexicana (1910)

El Banco de México asumió el error en la emisión (hay quien dice erróneamente edición) de billetes de 100 pesos, conmemorativos de la Revolución Mexicana. En el reverso, apenas perceptible por la tinta escogida, se lee
Sufragio electivo y [sic] no reelección,
en lugar de
Sufragio efectivo, no reelección.
Lo curioso es que la fecha de la emisión es 2007. Tuvieron tiempo suficiente para darse cuenta del error (de los dos errores, aunque sólo uno de ellos sea tan impolítico que imponga y acapare cualquier explicación).
Yo confieso que no había notado el error por dos razones: la primera, no tuve uno de esos dichosos billetes hasta hoy; la segunda, que, aún teniéndolo y sabiendo de antemano la presencia del error, me costó trabajo advertirlo, pues, si es cierto que tiene la inscripción, como indica el Banco de México en su comunicado, dimensiones mayores al mismo texto en el anverso, la tinta en que está impresa la frase la hace de muy difícil lectura, a pesar del auxilio de una lupa.
Si es tan difícil de notar, si la mayoría de las personas no leen las leyendas inscriptas en los billetes, salvo la que informa el valor nominal, ¿por qué confesar el desaguisado a los cuatro vientos? Porque de lo contrario se podrían suscitar, ante su hallazgo, dudas de la autenticidad de la pieza.
La excusa que emite el Banco Central, según la cual, como la palabra efectivo está bien escrita en el anverso, el valor monetario de los billetes no se ve afectado, es asaz idiota: el valor monetario de los billetes no se ve afectado, aunque la palabra México estuviese escrita la revés, porque la autoridad emisora y la ley le confieren curso legal y fuerza liberadora ilimitada para el pago de toda obligación contraída o a cumplir en el territorio nacional. En lo que respecta a los valores histórico y simbólico, el problema hace harina de otro costal.
Desde mi punto de vista, los valores histórico  y simbólico y conmemorativo de la emisión se ven enriquecidos por la errata. La errata, amén de dotar a esta emisión de un rasgo que la hará más codiciable al numismata o al coleccionista general, también informa del presente por dos vías: la comisión inadvertida y la solución del error (indolencia; no se recogerá la emisión a pesar de la relevancia del evento que se supone que busca inmortalizar); y, al trocar la frase de Madero y restarle importancia, en la víspera de la celebración de la revolución, el receptor puede alternar entre la morbocidad política (¿el error no podría considerarse un acto fallido freudiano?) y la cívica indignación, a la luz de la política contra-revolucionaria y neo-porfirista del régimen.