- Léese en el § LXXXVII de la Historia de las sociedades secretas antiguas y modernas en España y especialmente de la franc-masonería, por Don Vicente de la Fuente, tomo II, Lugo, Imprenta de Soto Freire, Editor, 1871, p. 229, que
[Los generales y jefes superiores del ejército napoleónico invasor en España] Por política, y por no chocar abiertamente con el espíritu católico de los españoles, obligaban á veces á la tropa á tomar parte en ciertos actos esternos del culto, sin perjuicio de burlarse de ellos calificándolos de capuchinadas (capuccinades) (1).
- En nota al pie 1, cuenta el autor la siguiente anécdota, que aunque graciosa, no viene a nuestro caso más que para comprender mejor a qué se referían los franceses con la expresión:
(1) Habiendo pedido en Salamanca á un general frances tropa para la escolta en el acto de la publicacion de la Bula, dijo que el ejército frances no hacia capuchinadas. Pero, al saber que aquello producia dinero, en vez de doce soldados quiso enviar un batallon.
- (Se respetan ortografía, puntuación y relieves tipográficos del original.)
- Luego, parece que la capuchinada relaciona al español con las manifestaciones externas del culto, cuales ostentaciones en procesión o ritos, y los hábitos que los fieles asistentes, incluyendo tanto a la clerecía como a los laicos, vestían.
- Por lo mismo, podría decirse de esos españoles católicos que hacen capuchinadas que son capuchines; en singular, capuchín. Y se me ocurre pensar que que con un simple cambio de sonoridad de la linguovelar sorda /k/, que pasa a sonora /g/, tendríamos gapuchines y gapuchín; que al sufrir una metátesis producirían gachupines y gachupín.
- Dícese en América despectivamente gachupín a los españoles, y tal es notorio, aunque no exclusivo, en México. Considerando las relaciones ideológicas y de contigüidad histórica entre la revolución francesa y el Imperio napoleónico, y la invasión francesa a España, las ideas iusnaturalistas y la masonería y el anticlericalismo, y la emancipación de las colonias hispanoamericanas, y las posturas hispanofóbicas en las naciones emancipadas, notorias en México, en donde se procedió a la expulsión sistemática de los españoles y, durante el porfiriato, se procuró el afrancesamiento como política de Estado para borrar los rasgos hispánicos, proyecto nada nuevo que el propio Don Vicente de la Fuente deriva de la gachupinofobia de los naturales (p. 236), no es difícil comprender por qué la voz peyorativa de los franceses, devenida en la voz gachupín, se aplicase en el mismo sentido despreciativo por muchos hispanoamericanos, ayer como, tristemente, hoy.
- Al escribir la presente nota, se me ha ocurrido revisar la 22ª. edición del Diccionario de la lengua Española, de la Real Academia Española, y en él encuentro lo que sigue:
gachupín, na.
1. m. y f. despect. Cuba, Hond. y Méx. Cachupín.
cachupín, na.
(Del dim. del port. cachopo, niño).
1. m. y f. despect. coloq. Am. Español establecido en América.
Huelga decir que no estoy de acuerdo con la etimología propuesta por la Real Academia Española. Desde mi ignorancia me parece poco convincente.





