Esta es una nota que no debiera escribirse aquí, pero, amén de algunos aspavientos fuera de temporada, y no me refiero al valor intrínseco del marxismo, o del materialismo científico, también llamado histórico-dialéctico, para distinguirlo de su vástago político, sino a esos descubrimientos trasnochados, encontré algo digno de advertir, pues afecta la comprensión del desenvolvimiento de los movimientos políticos finiseculares del siglo XIX. Sin embargo, la página en donde correspondería estar no recibe más comentarios.
Ciertamente, a la noticia de un nuevo resumen de El Capital, de Marx, uno debería preguntarse, como ante cualquier resumen, por su valor y su necesidad. En ese caso, es lícito advertir si ya existiese otro, y ponderar los méritos de éste y aquél, pues si no todo lo viejo es bueno, mucho nuevo es un derroche de tinta y papel, aún no siendo malo.
Por eso, a la noticia "El Capital, Carlos Marx, Resumen del tomo I", de Alejandro Yañes betancourt [sic]. Comentario y reflexión, http://www.kaosenlared.net/noticia/capital-carlos-marx-resumen-tomo-i-alejandro-yanes-betancourt-comentar, de cuya redacción es preferible no comentar, tiene tino advertir que ya existe alguna y notablemente buena (#1.- Hace 124 años, en 1884, Gabriel Deville publicó el Resumen del Tomo I de El Capital). Sin embargo, y dejando constancia de que no he leído el compendio de Yañes, ni me apura leer un nuevo resumen más de El capital, me parece prudente señalar que la obra de Deville está vertida del francés, y, aunque a mí me preocupan más los méritos del resumen que su origen, quizás fuera bueno notar si el compendio de Yañez se produce directamente de la obra en alemán, o no.
Pero el comentario número 1 en sí mismo es preocupante, pues, si bien no niega que el compendio de Deville hubiese sido traducido y publicado antes en nuestra lengua, su redacción sugiere que lo fue en 1946. La disponibilidad tan tardía de la obra de Marx y de Deville atestiguada puede distorsionar la historia de los movimientos políticos en el ámbito hispánico y, de manera falsa, derivar esta influencia como una consecuencia de la Revolución Socialista de Octubre y la constitución de la URSS, cuando antecede con mucho ambos hechos.
En realidad, la introducción del marxismo en el ámbito hispánico se le debe al cubano Pablo Lafargue (1845-1911), casado con Laura Marx (1868), y a quien quizás se deba la primera traducción (aunque no me consta otra, no excluiré que existan) del compendio de Deville:
Carlos Marx, El capital, resumido y acompañado de un Estudio sobre el socialismo científico por Gabriel Deville , 1a. ed., Est. Tip. de Ricardo Fé, Madrid, 1887.
Carlos Baliño (1848-1926), también cubano, traducirá a Marx en América y fundará agrupaciones que cuentan entre las primeras agrupaciones marxistas del continente. Martí (1853-1895), no puede omitir tratar sobre Marx, aunque no comparta su ideología, dentro de su periodismo en Estados Unidos, ampliamente difundido por la prensa de centro y sudamérica.





