domingo, 26 de septiembre de 2010

Voto particular de Rainer Hurtado Navarro en la reunión de padres el viernes, 24 de septiembre de 2010, o sean reflexiones sobre el papel de la vida escolar en la formación cívica de los ciudadanos.

Voto particular de Rainer Hurtado Navarro en la reunión de padres de la escuela de sus hijos, el viernes, 24 de septiembre de 2010, c. 9:00, o sean reflexiones sobre el papel de la vida escolar en la formación cívica de los ciudadanos, más o menos tal como recuerda haberlo pronunciado, por lo cual pide disculpa por algún desaliño polizonte (para quienes lo conozcan, sabrán que es su natural hablar así; entre corchetes, comentarios que ha introducido cuando juzga oportuno):
[Los padres se han reunido a los lados del patio, dejándolo libre. No existe razón para ello, pero es curioso advertir esta actitud general como una manifestación evasiva, no confrontativa, casi sumisa: de haber ocupado el patio, los padres hubieran estado frente a frente a las autoridades escolares (la dirección de la escuela, a la cual acompaña la supervisora de la región escolar y una ¿funcionaria?, que garantizaría la formación del consejo de participación ciudadana), que ocuparon un extremo del patio y han retenido el micrófono. La ausencia de la anterior junta directiva de la sociedad de padres expone que la sociedad de padres no tiene algún poder real; ni siquiera de convocatoria. En este contexto, que al decir estas palabras el orador se hubiese desplazado hacia el frente desde el final de una de las alas en las que se han concentrado los padres y ocupado el patio, quedando frente a frente a la directora y a la supervisora mientras hablaba, fue marcadamente agresivo y confrontativo.]
Se tratan hoy la rendición de cuentas de la pasada junta directiva de la sociedad de padres (cuya asistencia excusó), de la elección de la nueva junta directiva de la sociedad de padres, de la elección del consejo de participación ciudadana [ahora, obligatorio, por Decreto, y que, al permitir la intromisión de elementos externos a la escuela (empresarios, &c.), introduce intereses ajenos a los de los niños, a los de los padres y a los de los maestros, y que, al incluir una representación de los padres, tendría la capacidad de extender mecanismos de control sobre la vida educativa que estrangulen la ascendencia reguladora de la sociedad de padres, a la que suplantaría a la postre], y las decisiones económicas (que son nuestras formalmente, cuando en realidad sólo sancionaremos su notificación) y de la vida interna de este centro.
Comenzaré diciendo que no existe quorum [aunque se presentaron 39 padres, sólo hubieron 34 padres presentes a la hora de la toma de decisiones, de un total de 173, para un quorum admisible de 83], por lo cual me inclino a suspender esta reunión. Pero existe algo más grave: la propuesta de suspender a los hijos de los padres ausentes que ha elevado uno de nosotros.
Tal medida es imprudente en varios sentidos, y me opongo a ella. Se trata de una represalia, y más que un castigo a los padres, una agresión al derecho, que tanto sostienen defender, de los niños a educarse. Es curioso que quien lo haya propuesto sea padre y maestro. Nota como un agravante que, aunque asisten a esta escuela de la SEP hijos de maestros de la SEP, los padres no estén. Pero quien los emplee es irrelevante en cuanto a la causa: se trata de que la mayoría de los ausentes, como la mayoría de los presentes, ha de trabajar, y para ausentarse de sus labores y asistir aquí debe contar con el permiso de su empleador, so riesgo de serle descontado el día, o perder el empleo... No ilustraré cómo está la economía...
No sé si la extensión de una constancia de asistencia a reuniones como esta ayudase a mejorar la asistencia.
En realidad, es vergonzoso que la mayoría de los directores de las escuelas de la SEP en las que labora la mayoría de los padres que tienen a sus hijos en esta escuela de la SEP, padres que no por gusto están ausentes, no hayan dado el permiso.
Es prudente recordar que la cita original, para la cual muchos obtuvieron permiso, era el 3 de septiembre, y fue suspendida por motivos no aclarados ese mismo día. Lo anunciaron con un cartel medio oculto, medio a la vista. Yo me di cuenta cuando, pasadas las 8, me vi solitario en el patio.
En otras palabras, habrá ausentes que no podrían haber venido porque no les habrían concedido un segundo permiso.
Es hipócrita condenar a estos padres (perdón, me equivoqué: a los hijos de estos padres) por la misma razón por la cual los presentes urgen consumar esta reunión en lugar de suspenderla y aplazarla: que no les concederán permiso una segunda vez...
Además, si esta imprudente propuesta fuera aceptada, la escuela quedaría vacía...
Por la dificultad para concurrir, no obstante, comprendo que quizás no exista salida más conveniente que proseguir con esta reunión.
En cuanto a la legitimidad de esta asamblea y las decisiones a las que concuerde, diré:
En el ejercicio cívico escolar se forman los ciudadanos desde su más tierna infancia, y como hayan sido formados, así se conducirán; así aceptarán...
No existe quorum...
No se diga de mí abogado de la mayoría, pues asaz a menudo insisto en que está equivocada, no sólo por el predominio del elector no informado, o que responde de manera irreflexiva a consignas, o en el que concurren ambas condiciones, sino también porque a veces ocurre que esta mayoría, en cuanto a su número, es falsa.
Empero:
Un mal entendido pragmatismo impone la mayoría de los presentes, quienes aducen la necesidad de atender negocios más urgentes...
¿Qué pudiera ser más urgente que responder a la inconsciencia manifiesta; ese signo del cáncer que consume la civilidad mexicana?
¿Qué más imperioso que atender los impedimentos al libre concurso a esta asamblea?
Si no se respetase la norma a un nivel tan humilde, como este, ¿qué podremos esperar de vuestro comportamiento político más serio?
Este es un ejercicio cívico fallido: de la ilegitimidad no se produce gobierno, sino tiranía.
¿Qué ejemplo cívico legamos a nuestros hijos?
No podemos admitir que este reclamo sea una frivolidad por discutirlo en este nivel de enseñanza, pues nuestra experiencia nos dice que este mal atraviesa y corrompe todos los niveles educativos: ya crecidos, los ahora niños entrarán a la Universidad, y a éstas, y a muchas otras prácticas que privilegian el hecho consumado, se sumará la ciudadanía en una organización (la Federación de Estudiantes Universitarios) sin gozar de inmediato de plenos derechos políticos en su interior. La razón, ser de primer año, vale por decir que un mexicano, por sólo alcanzada la mayoría de edad, no pueda votar, porque se le supone ignorante o alienado de la sociedad cuyo concurso le reclama. Y, por ende, los considera incapaces de realizar una toma de decisiones válida; sugerencia que si repugna mis principios, más al espíritu de la Universidad y de la patria, que parte de la capacidad de reflexionar y examinar con libertad, consustancial e inalienable al hombre.
No podemos soslayar, a la vista de la tendencia de la conducta de nuestros pares, el papel de la escuela, quién sabe desde cuándo, como el contexto donde se integra en la consciencia social la elasticidad del Derecho, ¡y de nuestros derechos!, y la posibilidad de la violabilidad de la norma como recurso válido para lograr ciertos fines, enunciados como beneficios colectivos a través de discursos altruistas o apocalípticos, y el acatamiento, o resignación, a tal trastorno, que vale por decir el hecho consumado, e irregular, pero por el supuesto bien de todos, realizado por una minoría mesiánica que no encuentra fuerte oposición...
Que los presentes no vean un problema en esto, me confirma.