El nuevo rostro de la revolución cultural china
- Del mismo modo que no podemos confundir el comunismo de los esenios, o el comunismo de los primitivos cristianos, o el comunismo de las sociedades americanas precolombinas del que hablaban los cronistas de Indias, o el comunismo jesuítico ensayado en las misiones americanas, o el comunismo utópico, con el comunismo científico (proyecto político comunista sustentado en la doctrina marxista, también conocida como materialismo histórico-dialéctico, o materialismo científico, y que no debe confundirse con el marxismo aunque dependa de él), así el comunismo asiático no puede confundirse con el comunismo científico, aunque emplee la envoltura externa de su doctrina.
- En realidad, la China de hoy está construida sobre las ruinas de la China Imperial. El modelo del Estado de hoy, como del de ayer, es el modelo despótico descrito por Engels: Es evidente en el discurso y ceremoniales oficiales cuánto de la retórica imperial perdura como emblemas, signos, &c. que señalan a los nuevos detentatarios del poder. El empleo de términos y de modelos marxistas y de banderas rojas no los vuelve marxistas; ni una adaptación al modelo oriental del marxismo puede considerarse, sino por laxedad mental, como marxismo. Se trata de una elección sobre la apariencia formal del discurso político con el cual se legitima la ascendencia de un grupo sobre el resto del pueblo ante un mundo occidentalizado, o que emplea el punto de vista occidental como su koiné conceptual.
- Como en realidad prevalece la constitución despótica del Estado en la consciencia social, la estructura política, erecta desde la convención occidental y más para la comprensión de los Occidentales, del Estado chino, aunque funcione (y no cabe duda de que lo hace), es puramente formal, y su funcionamiento real no podría ser comprendido si no se iluminase por su cultura milenaria, que hace habitual y, aún más, apetecible para los naturales la presencia de un Estado omnipresente, centralizado y controlador en lo minucioso.
- El traspaso del poder del Imperio a la República (estructura culturalmente ajena, expuesta formalmente en términos, hoy marxistas, culturalmente ajenos) implicó el traspaso de los atributos con los que se ostentaba dicho poder, y el traspaso de la lealtad y obediencia debidas a éste. Este hecho es tan sintomático de la pre-eminencia de Occidente, y el subsecuente sentimiento de atraso (búsqueda de la modernización) entre los chinos, cuales los cambios iniciados en el Japón desde la década de 1870, sin perjuicio de la perdurabilidad de la idiosincrasia asiática, como sea que ésta se haya manifestado y se manifieste en cada una de las naciones milenarias de ese continente: mudar la ropa no cambia el corazón.
- No se entienda que yo quiera desdeñar los problemas sociales que enfrentaba China en la primera mitad del s. XX. Todo lo contrario. Pero para mi razonamiento de hoy, introducirlos complicarían todo. Lo relevante en todo caso es que dichos problemas, alimentados por la pre-eminencia de Occidente que había adquirido cariz de franca injerencia interventora en pueblo tan orgulloso y por el conflicto entre atraso (China tradicional) y modernidad (Occidente), desataron una fuerza cuanto más descomunal cuanto se impuso a la mentalidad tradicional, que condujo a la excepcional transformación política del país. Pero esa transformación no alteró la mentalidad milenaria, sino que, no bien se asentaron los fermentos revueltos, al movimiento vertical de las personas dentro de la sociedad y a la renovación de la estructura político-administrativa siguieron procesos guiados por dicha mentalidad tradicional despótica, nunca desterrada ni vencida, que volvió a fosilizar el Estado, y aunque por esta vez en lugar de emplear términos de Confucio emplee los de Marx y afecte grande preocupación por su pueblo y se diga socialista y se denomine República Popular, ese Estado sigue siendo en esencia un Estado despótico, y funciona como tal, de la misma manera que Engels ha descrito ese modelo.
- Donde con más nitidez se observa la perpetuación de esta concepción asiática del Estado debajo del ropaje Occidental es en el satélite prohijado de China, Corea del Norte: el Estado, aunque formalmente republicano, es un bien familiar. Como cualquier estudioso del Imperio romano notará, Corea del Norte es una monarquía, en apariencia electiva. Como bajo el Imperio romano, el Estado mantiene su constitución e instituciones republicanas, insiste en la perdurabilidad de la República, a pesar de ser una monarquía militar, y los sucesores se señalan por la acumulación de funciones en el candidato, que, para el momento de la sucesión, tendrá el poder de facto, que nadie retará, sino todos sancionarán con el voto en los sufragios. Que Kim Il-sung sea el Presidente Eterno de la República y aún gobierne, atento y vigilante y celoso, desde su tumba, facilita las cosas, pues en realidad nunca ha habido sucesión presidencial formal, ni necesidad de ella: todo se resuelve... administrativamente: la acumulación de las funciones del Estado en una persona por designación.
- [Fuente: http:news.bbc.co.uknolsharedsplhiworld10n_korea_family_treeimgn_korea_fam_tree_464_2.jpg. Nota: Los derechos sobre la imagen pertenecen a la BBC. La imagen misma no se alberga en este mural, sino se muestra desde su dirección original. Las opiniones expresadas aquí son mías.]
- Como en Roma, del Emperador y de su sucesor se esperaba que tuviesen experiencia militar. El propio título de Emperador es un rango militar, y no es institucionalmente el cargo por el cual el Emperador gobernaba. Las leyendas de las monedas son ilustrativas al respecto:
- que vale por:
- que se traduciría como:
- Así, un Claudio sin experiencia militar ascendido a la cabeza del Estado hubo de conquistar Bretaña para hacer incontrovertible el título de Emperador que la acompañaba. Así, Kim Il-sung, El gran líder y fundador y Presidente Eterno de la República; su hijo Kim Jong-il, El querido líder; pero no su nieto Kim Jong-un, El brillante camarada, quien (27 años) sin tener experiencia política o militar ha devenido general de cuatro estrellas, vicepresidente de la Comisión Militar Central del Partido de los Trabajadores, y miembro del Comité Central del Partido Comunista. ¿Será casual la presente fricción entre Corea del Norte y Corea del Sur, o se trata de un Claudio venido a menos que necesita su propia Bretaña para afirmar su derecho a la sucesión? Empero, hay que señalar un rasgo por el cual Corea del Norte supera a la mismísima Roma, aunque está relacionado con la mentalidad asiática, y no con innovaciones en el modelo: los Césares nunca pudieron garantizar la elevación de sus candidatos, y menos dentro de su familia: Que Marco Aurelio haya pasado a su hijo Cómodo la monarquía es excepcional.
- Ya podemos comprender esa lealtad, si podemos llamarla así, del pueblo hacia su Estado y hacia sus jefes, formalmente electivos: aunque se realizasen elecciones y, en efecto, el ciudadano tenga matemática y formalmente la libertad de optar, un número significativo de esas opciones estará descartado a priori porque ni siquiera serán tomadas en consideración por los electores, con quienes, en todo caso, se renovará el lazo vinculante al haber sido consultados por materia tan obvia. El elector halagado adquirirá al unísono la responsabilidad por la elección y las consecuencias que se desprendan de ella. Las fluctuaciones en los resultados electorales serán relevantes desde el punto de vista individual. Por eso mismo el Estado cuidará de ellas, pues no sólo reflejarían una disidencia, sino también individuos en los que el modelo cultural asiático está en crisis.
- El modelo del Estado despótico Engels lo describe como un modelo de función. El Estado se constituye no teniendo la propiedad privada de los medios de producción (por excelencia y primero que nada, la tierra) por base, sino por el control de funciones con impacto en la supervivencia del grupo, de la sociedad. Así planteado, el carácter extorsivo de este control es marcado.
- La expresión patognomónica de esta actividad son las grandes obras de ingeniería, cuales los sistemas de canales y compuertas que regulan los derrames del Nilo, y del Éufrates y del Tigris.
- Un ejemplo reciente de cómo se manifiesta el carácter despótico del Estado chino es la represa de las Tres gargantas del Yang-tzé.
- El desarrollo de la civilización en la región era dependiente de las crecidas periódicas del Yang-tzé.
- Con la represa, las crecidas del Yang-Tzé serán controladas. Por otro lado, se generará energía no contaminante, que satisface el discurso pro ecológico, a pesar del (paradójico hecho) daño ecológico irreversible en la región.
- El Estado controlará eficazmente la vida y el desarrollo económico de la región con el control del agua y de la navegación, y con la producción de cantidades virtualmente ilimitadas de energía.
- El costo de la represa estuvo en el orden de los 180 x 10 9 ¥; i. e. $ 30 x 10 9 USD. Sin embargo, el presupuesto para rescatar el patrimonio cultural de la región a ser inundada ascendió a apenas el 1 % de dicho presupuesto. La represa en pleno funcionamiento destruirá unos 1 300 sitios arqueológicos, principalmente relacionados con la civilización Ba, apenas conocida, que se remontan al 1 500 a. J. C., pero también de las dinastías Ming y Qing.
- Pero eso no tiene importancia.
- Desde el punto de vista cultural más inmediato, en el imaginario del pueblo, las inundaciones del Yang-tzé son controladas por dragones celestiales, y las propias Tres gargantas son la morada de seres míticos y divinos, y son el lugar donde ocurrieron hechos míticos y legendarios. Con la desaparición de las Tres gargantas todas esas marcas culturares que encontraban un anclaje físico en el espacio, ya que no lo tenían en el tiempo, desaparecerán.
- Pero eso no tiene importancia.
- También las Tres gargantas es el asiento de Templos centenarios, algunos ya comprometidos por los saqueos sufridos desde la revolución cultural china, de Mao. La mayoría desaparecerá también.
- Pero eso no tiene importancia.
- El Estado lucró con la visita del sitio por nacionales y extranjeros presurosos por ver las Tres gargantas antes de que desapareciesen bajo las cantidades diluvianas de agua de la Gran Inundación (sí, a ellos les gustan los epítetos magníficos) que el funcionamiento de la represa causaría.
- Desde el punto de vista demográfico, cerca de 1.3 x 10 6 personas fueron re-ubicadas, de manera dispersa por el país: muchos pueblos centenarios (13 ciudades, 140 pueblos y 1 350 villas), con la historia y las tradiciones y las memorias, y la actividad económica que axiliazaban, estarán bajo el agua. La gente tuvo que demoler sus propios hogares. La demolición era necesaria para impedir futuros asentamientos clandestinos en las construcciones y remover potenciales obstáculos sub-acuáticos para la futura navegación. Era habitual la re-ubicación de personas en la política asiática para debilitar la resistencia y domesticar a los naturales. Generalmente se usaban transposiciones de poblaciones: se mandaban los campesinos a las costas a pescar, y los pescadores tierra adentro a cultivar, de suerte que, alienados de la actividad económica en la que se especializaban, tuviesen que re-especializarse (re-educarse) laboralmente (ideológicamente) para sobrevivir... por encima de otra cosa en la que entretenerse.
- Pero eso no tiene importancia. Demoler tu propia casa despierta un gozo frenético en el corazón... de un sociópata.
- Como no pueden controlar Google, proyectaron su propio servicio. Es una competencia de funciones.
- Pero eso no tiene importancia.
- Que el 20 de noviembre de 2010, en la Iglesia de Pingquan, de la nor-oriental ciudad de Chengde, la Asociación Católica y Patriótica China, brazo del Estado, haya ordenado obispo de la Iglesia Católica Apostólica y Romana en China al reverendo Joseph Guo Jincai de espaldas al Vaticano tampoco tiene importancia.
- Tan sólo son acciones orientadas a dirigir las consciencias de los individuos, al borrar marcas culturales o al controlar la fe religiosa; en cuyo último caso, una cisma o la creación de una Iglesia estatal nacional no dificultaría el intento. (¿Quién pensó en Enrique VIII?)
- No puede ser comparada esta acción con las regalías que ciertos reyes cristianos de Occidente tenían para proponer y ratificar los prelados, pues, en primer lugar, dichas regalías eran vinculantes en dos sentidos: en cuanto al privilegio mismo, porque se asociaba a un linaje gobernante y a un Estado específicos; y en cuanto el Estado y la Iglesia estuviesen asociados; asociación que, rota, se suspende la regalía, por lo cual no debe haber intromisión recíproca de uno en otro, salvada la pre-eminencia del Estado sobre la Iglesia.
- No quiero dar la falsa impresión de que soy un defensor ciego de las tradiciones, o de las religiones, cualesquiera que éstas y aquéllas fuesen. En la mayoría de los casos, considero unas y otras no más que supersticiones; en el mejor de los casos, un capital mitológico. Tengo el decoro de no lucrar con ellas, y la dignidad de no valerme de ellas para ejercer coacción sobre otros. En el Brahma Net Sutra, el código moral de los Bodhisattvas, recuerdo haber leído que la mera abstención del vicio no era suficiente, sino debía acompañarse de la renuncia a lucrar de él y de no promoverlo, para que la virtud fuese meritoria. La idea subyacente es que peca (he introducido un verbo con connotaciones judeo-cristianas aquí para enfatizar la ofensa) tanto quien práctica lo reprobable, como quien, no practicante, crea las condiciones, o las causas, o los medios, por los cuales se induce o fomenta la práctica de lo reprobable en otros.
- En realidad el Estado chino no destruye sino aquello de lo que no puede valerse para ejercer control sobre los demás.
- El ejemplo de transponer campesinos y pescadores es real. La China Imperial usó este recurso en algún momento para combatir la piratería. Los antiguos asirios también transponían poblaciones, o practicaban el genocidio, según tuviesen el humor... Cosas del Asia.
- Como se vé, se trata de preocupaciones mías, absurdas e irrelevantes.
- Me preocupa la exportación del modelo Chino...
- RHN, a viernes, 26 de noviembre de 2010, 20:47:16.
Imp Caes nombre Aug PM Tr P PP Cos número (v. gr. XIII) Cens Per
Imperator Caesar Fulano Augustus, Pontifex Maximus, Tribunicia Potestate, Pater Patriae, Consulatus número (v. gr. XIII), Censor Perpetuus
Emperador (General) César (con la extinción de la familia Claudio-Juliana, el nombre César devino un título asociado a la cabeza del Estado) Fulano Augusto (título honorífico), Pontífice Máximo, Tribuno, Padre de la Patria, número órdinal (v. gr. décimo tercer) Consulado, Censor Perpétuo.






