En el periódico El periódico, Cuernavaca, Morelos, que por su sólo nombre aspira a ser el periódico por antonomasia, de hoy, 13 de octubre de 2011, el comentario de Jaime Morales Guillén cierra la página 8. Es la página de "Política".
Por ella el público fue enterado de los resultados del sondeo sobre intención de voto realizado en el Estado de Morelos a 1 050 personas.
En esta muestra, se exploraron los siguientes aspectos:
Preferencias electorales:
PRI 29%
PAN 20%
PRD 16%
partidos pequeños: menos del 4%
A la pregunta de ¿por cuál partido no votaría?
PRD 31%
PAN 28%
PRI 25%
Los candidatos favoritos, por orden de preferencia, entre los simpatizantes de cada partido:
Sin embargo, esta encuesta no es confiable.
El primer indicio del alcance limitado de sus proyecciones lo debemos buscar en los porcientos totales, ya que no impugnaremos el número y representatividad de los participantes; por lo pronto, aunque lo pondremos en entredicho.
La encuesta revela que del poco más del 31% de los encuestados no constan sus preferencias políticas (con independencia de que la estadística los reparta entre indecisos, abstencionistas o quienes se rehusaron a responder). Del mismo modo, revela que el 26% de los encuestados duda sobre a cuál partido-candidato negar su voto (con reserva de las consideraciones indicadas para la exploración anterior).
Del mismo modo, debemos preguntarnos acerca de la jerarquización de las preferencias por los candidatos.
Pocas veces tenemos el testimonio de los encuestados en primera persona para saber cómo se ha realizado una encuesta, por cuanto aporta la reflexión sobre su realización concreta (el desvío en el procedimiento descrito) para la comprensión del sesgo en los resultados.
Yo fui encuestado. A continuación, comparto la transcripción de la entrevista, casi verbatim, pues estaba a la computadora cuando recibí la llamada telefónica. He decidido reproducirla tal cual la conservo en mis notas. Como originalmente era parte de mis apuntes privados, contiene mis observaciones intercaladas.
Por último, respecto al artículo en donde sacié mi curiosidad, unas postreras palabras. El artículista evitó cualquier interpretación de los datos, que era lo menos que pudo hacer si no tenía motivo para cuestionar su recolección. Empero, enfatizó la incertidumbre del conocimiento que arrojaban estas cifras, y a mí se me antoja cuestionarlo: por qué invertir en obtenerlas si no reflejan, asi fuese distorcionada, la realidad y no permiten hacer proyecciones sobre el futuro inmediato; justamente la proyección que el articulista estaba obligado a hacer de ellas. El título de la sección que llena, "Mi punto de vista", asombra por cómo se le adjudica a quien escriba en esa sección una percepción profunda y nítida de los asuntos de Estado. Mas, el vacío flatulento del comentario concuerda con el título que se le impuso: "¡Hola amigos!... ¡Pues nada!..."
Por ella el público fue enterado de los resultados del sondeo sobre intención de voto realizado en el Estado de Morelos a 1 050 personas.
En esta muestra, se exploraron los siguientes aspectos:
Preferencias electorales:
PRI 29%
PAN 20%
PRD 16%
partidos pequeños: menos del 4%
A la pregunta de ¿por cuál partido no votaría?
PRD 31%
PAN 28%
PRI 25%
Los candidatos favoritos, por orden de preferencia, entre los simpatizantes de cada partido:
- PAN: Adrián Rivera Pérez y Víctor Manuel Caballero
- PRI: Manuel Martínez Garrigós, Amado Orihuela, Francisco Moreno Merino, Jorge Morales Barud
- PRD: Graco Ramírez, Rabindranath Salazar, Juan Salgado Brito
Sin embargo, esta encuesta no es confiable.
El primer indicio del alcance limitado de sus proyecciones lo debemos buscar en los porcientos totales, ya que no impugnaremos el número y representatividad de los participantes; por lo pronto, aunque lo pondremos en entredicho.
La encuesta revela que del poco más del 31% de los encuestados no constan sus preferencias políticas (con independencia de que la estadística los reparta entre indecisos, abstencionistas o quienes se rehusaron a responder). Del mismo modo, revela que el 26% de los encuestados duda sobre a cuál partido-candidato negar su voto (con reserva de las consideraciones indicadas para la exploración anterior).
Del mismo modo, debemos preguntarnos acerca de la jerarquización de las preferencias por los candidatos.
Pocas veces tenemos el testimonio de los encuestados en primera persona para saber cómo se ha realizado una encuesta, por cuanto aporta la reflexión sobre su realización concreta (el desvío en el procedimiento descrito) para la comprensión del sesgo en los resultados.
Yo fui encuestado. A continuación, comparto la transcripción de la entrevista, casi verbatim, pues estaba a la computadora cuando recibí la llamada telefónica. He decidido reproducirla tal cual la conservo en mis notas. Como originalmente era parte de mis apuntes privados, contiene mis observaciones intercaladas.
"27.09.2011, martes:Esas fueron mis notas entonces. Quiero señalar aquí, de paso, que no fue explorada la intención de voto por los pequeños partidos, y que no se me hicieron preguntas sobre por cuál partido no votaría, ni sobre candidatos alternativos por cada partido, a pesar de que mis respuestas podrían haber dado la oportunidad a hacerlas, y con esta observación resalto el mecanicismo inflexible del procedimiento de recolección, tal y como fue aplicado en la realidad.
[Día de la entrega bimestral de un auxilio gratuito a los ancianos.]
De 12:05 á 12:08: Encuestas políticas por teléfono. Un encuestador identificado como Héctor Lara me realizó las siguientes preguntas (entre corchetes, contenido con el que complementa el encuestado, y entre llaves las variantes):
-¿Conoce a, o tiene referencia de las acciones políticas de ... {Adrián Rivera Pérez [PAN], Manuel Martínez Garrigos [PRI], Graco Ramírez [PRD]}?
-¿Qué opinión tiene de... [repite por cada uno de los anteriores]? Muy buena, buena, regular, mala, muy mala.
-Si las elecciones fuesen hoy [para la gubernatura del Estado de Morelos (omitió)], ¿por cual partido votaría? PAN, PRI, PRD. Como la respuesta fue negativa, continuó:
-Entonces, ¿Usted no iría a votar? -Usted no contempla la posibilidad de que asista pero anule la boleta en caso de no encontrar otros candidatos, repuse. Y concluí: Sí iría.
A continuación, preguntó el entrevistador; quizás para discernir si la negativa se debía a la vinculación partidista de los candidatos.
-Entonces, ¿por cual candidato votaría Usted; por Adrián Rivera Pérez; por Manuel Martínez Garrigos; o por Graco Ramírez? -Por ninguno.
-Pondré su respuesta como "No respondió". Muchas gracias. Recuerde que habló con Héctor Lara.
Me encogí de hombros. Ahora ya sé cuál será el verdadero significado del porciento de los que no respondieron. Así son identificados los que no votarían por alguno de la trinidad.
No es para menos: es el número incómodo.
Por supuesto, es una encuesta sesgada por varias razones:
1ª., la vía a través de la cual se realiza (y, acaso también, por el horario);
2ª., porque la primera pregunta (¿conoce a...?) prejuicia la tercera (¿por cual partido votaría?), pues el entrevistado habrá asociado a los nombres los partidos, y su intención de voto respecto a alguno de éstos está oscurecida por su intención de voto a favor de los candidatos;
3ª., porque la inmutable secuencia de la indagación en cada pregunta, en lugar de que la secuencia sufra transposiciones en cada interrogación, sugiere un orden preferente entre los candidatos y los partidos; y
4ª., porque no contempla alternativas. Por ejemplo, a la indagación de la intención de voto por alguno de los tres partidos mencionados, debió añadirse la opción de otro partido. Igualmente, a la hora de indagar por los candidatos, debió indagarse por partido, cuál era la intención de voto respecto al candidato: ¿por fulano, o por otro? De suerte que cupiese que el elector manifestase su disposición a votar por alguno de los antedichos, aunque por otro candidato aún por determinar.
Al silenciar el repudio, bien hacia los candidatos, bien hacia los partidos, aduciendo que no hubo respuesta, los encuestadores falsifican los resultados. No podemos ser ingenuos: esos resultados tendrán influencia sobre los electores indecisos. Pero también de cómo está formulada la encuesta podemos extraer un mensaje: la ausencia de alternativas parte de que ninguno de los proto-candidatos mencionados está dispuesto a negociar, y dado el caso, renunciar, la candidatura. De lo que se concluye cualquiera de las siguientes posibilidades: O el proto-candidato se impone al partido, demostrando la debilidad interna de ellos y la esencia ademocrática que los carcome e invalida para ser agentes democráticos; o los partidos imponen los candidatos de espalda a los electores, sin advertir que esas prácticas cavernícolas aumentan la distancia entre ellos y los ciudadanos, y acendran entre ellos la indiferencia; o, como me inclino a pensar, el proto-candidato se impone al partido, y éste los impone a los electores, para los que, por las razones antes dichas, la democracia queda reducida a una farsa."
Por último, respecto al artículo en donde sacié mi curiosidad, unas postreras palabras. El artículista evitó cualquier interpretación de los datos, que era lo menos que pudo hacer si no tenía motivo para cuestionar su recolección. Empero, enfatizó la incertidumbre del conocimiento que arrojaban estas cifras, y a mí se me antoja cuestionarlo: por qué invertir en obtenerlas si no reflejan, asi fuese distorcionada, la realidad y no permiten hacer proyecciones sobre el futuro inmediato; justamente la proyección que el articulista estaba obligado a hacer de ellas. El título de la sección que llena, "Mi punto de vista", asombra por cómo se le adjudica a quien escriba en esa sección una percepción profunda y nítida de los asuntos de Estado. Mas, el vacío flatulento del comentario concuerda con el título que se le impuso: "¡Hola amigos!... ¡Pues nada!..."





