jueves, 26 de febrero de 2015

Al 16 de septiembre de uno de esos años aciagos, cuando la República estuvo a punto de sucumbir.

Distribuí, junto un entrańable amigo, cuya identidad él sólo puede autorizarme revelar siendo materia delicada, y su novia, este poema durante la protesta por la toma de posesión de Peña Nieto, el 1ro. de dicienbre de 2012. Quizás no sea un gran poema: no soy quien tenga que decidirlo, pero cada vez que lo leo me parece actual, con independencia de las preferencias políticas de todos con quienes comparto el descontento sumo por el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Cada cual con su habilidad y sensibilidad aporta a la voz enorme de México, a esta hora triste de su crucifixión.
Esta es mi parte.
Pasad la voz, por hacerla gigante.

Al 16 de septiembre de uno de esos años aciagos, cuando la República estuvo a punto de sucumbir

¡Triste Juárez,
sin Santacilia,
sin ambos Lerdo!

Derrotado,
sin carruaje,
descabalgado,
su presidencia
es sólo un salmo
en los altares
del pueblo manso.

Si el árbol se conoce por su fruto,
el hombre se conoce por sus obras.
El obrador de prodigios,
rectificador de entuertos,
que supera las más altas cimas
de las más altas peñas
desde donde ensima la aviesa afrenta,
¡ya basta!, exclama,
y en las manos guarda
el lábaro ensangrentado.

La serpiente el aquila ha envenenado,
y en vez de mostrar el bravo pecho
yace el ave en el lecho del cirujano
que se pregunta si tan infecta
la patria es salvo.

¡Aquí yace la
peligro de México!,
repica, canta, baila el pri-
mogénito, mientras
el pueblo dobla
por su emblema muerto.

¡Cuánto empeño
en salvar un pájaro
el bastaqueño!

Interpuesta
dura peña,
aviesa, ruin,
de la perfidia
el hijo pri-
mogénito
toma en ella
elevado siento.

Su aliento es la fumigación de la pólvora;
su apetito derriba árboles para tomar los frutos;
su voz tiene la dulzura de las balas;
y levanta la cruz en aquel campo de cruces.

¡Aquí yace la
peligro de México!,
repica, canta, baila el pri-
mogénito, mientras
el pueblo dobla
por su emblema muerto.

¡Ya basta!, exclame
el bastaqueño, y
una ola de pueblo a la una derribara
teatro, peña y corona.

Obrar más no puede.
¿Quién resucitara
el águila que sostiene?

¡Aquí yace la
peligro de México!,
repica, canta, baila el pri-
mogénito, mientras
el pueblo dobla
por su emblema muerto.

El Futuro: —«¡Ah, ave resurrecta!,
mientras alientes y el tiempo
no extinga la Memoria
de los hombres bravos y su gloria,
queda de perfil por no verte mutilada.»

¡Triste Juárez,
sin Santacilia,
sin ambos Lerdo!
Rainer Hurtado Navarro
13 de septiembre de 2012.
P. S.:
El 30 de noviembre de 2012 fueron impresos 1100 ejemplares de este poema, en hojas volantes.
Precio: gratis.
Se solicitan distribuidores.
Salario: La virtud cívica.


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Publicado por Rainer Hurtado Navarro para Rainer Hurtado Navarro el 12/01/2012 02:10:00 a.m.