Pido disculpas al lector emocionado que llegase a esta página esperando encontrar el segundo libro de la poética de Aristóteles, o nota sobre él. O que fuera atraido por la cita cinematográfica a la obra de Umberto Eco. Pero la materia que trataré es análoga, y la alusión a ese instante en la obra excelente de Eco, que me es tan querida, resuelve, dentro de la complicidad de los lectores de ella, mi emoción pasada.
Estudio temas del derecho mexicano del s. XIX.
Eso me ha conducido a hallazgos curiosos.
Encontré un volumen con las transcripciones mecanográficas, con correcciones a lápiz, del curso de Derecho constitucional impartido por Rodolfo Reyes en 1912, a cuya atracción el editor y el bibliófilo que hay en mí no podían resistirse. Fueron preparadas por el autor para publicarlas, cosa que parece que nunca ocurrió. El mecanoscrito se conserva en un volumen encuadernado. Lo que al principio era la intuición de que el mecanoscrito
bien podría tratarse de una obra desconocida de Rodolfo Reyes, tras múltiples búsquedas en varios catálogos bibliográficos, mudó en convicción: creo poder afirmar que he encontrado lo que parece ser un libro inédito de Rodolfo Reyes, basado en sus clases de Derecho constitucional de 1912: "Las garantías individuales".
Admiro el empeño de la Suprema Corte de Justicia de la Nación mexicana en devolver a la circulación obras del patrimonio jurídico de México, y, por ende, histórico. Gracias a sus facsímiles, he podido acceder a verdaderas joyas. Por eso, no imaginaba otra institución, igual en méritos y en objetivos, a la cual pudiera dirigir la oferta de publicar el texto perdido, en base a su interés histórico, y a que la obra en un todo sistematiza y sumariza las doctrinas constitucionales del período tal y como eran expuestas en la cátedra en una fecha crucial. Por añadidura, sirve de bitácora a su curso, pues las lecciones están fechadas.
El primer paso fue consultar el sitio web de la institución. Allí no constaba dirección de correo electrónico, sino un formulario de contacto. Traté de escribir por esa vía a la Corte. Pero el formulario no funcionó en Firefox. Tampoco en Chrome, en Chromium, en Konqueor y en Opera; ni siquiera cambiando la identificación del navegador a Internet Explorer en varios de los navegadores mencionados. Parece que los ciudadanos no Windows somos menos que otros. Intenté comunicar al 01 800 de la institución, pero me respondió una grabación que, palabras más o menos, me notificaba que "no me preocupara, pues el número estaba desactivado"...
Me ahorro el resto de la historia.
Bueno, habré de ir al D. F....







